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sábado, 22 de septiembre de 2018

EL FINAL DE LA ESCAPADA

Si ponemos "al" en lugar de "el" clavamos el título de una intensa película de Jean-Luc Godard rodada en 1959 con Jean-Paul Belmondo y Jean Seberg en los papeles estelares.
En este caso la trama consiste en apurar nuestras últimas horas napolitanas después de cinco días en esta parte del sur de Italia. Y decidimos hacerlo en los llamados Quarttieri Spagnoli, en los barrios españoles, una de las zonas más típicas de la ciudad.


Tenemos una estación de metro junto a nuestro hotel, Piazza Garibaldi, y son solo cuatro paradas hasta la de Toledo. Un metro estupendo, por cierto.
Nos adentramos, pues, en este abigarrado barrio de estrechas callejuelas y destartalados edificios (aquí parece que las palabras obras de rehabilitación no están en su diccionario). 


En esta caótica ciudad este barrio no iba a ser una excepción y se produce una extraña amalgama entre personas, los comercios más variopintos, pequeños talleres como el de la foto, innumerables trattorias... y de peatonalización ni hablamos: en un ancho de calle que no llegará a tres metros se agolpan coches, motos, peatones y mostradores con diferentes productos. Eso sí, son calles que están limpias, al menos este día, a diferencia de otras zonas.


Así es casi todo en este Nápoles de clara herencia española, pues estas calles no dejan de recordar a las de muchos cascos antiguos de nuestras ciudades. Y si alguna otra herencia dejamos, fue claramente la genuina picaresca española: por ejemplo, de cuatro taxistas con los que tuvimos trato, tres intentaron engañarnos, y seguro que alguno lo consiguió.
Recordaremos aquí la película de 1954 "El oro de Nápoles", que recoge varios episodios tragicómicos ambientados en la ciudad protagonizados por Silvana Mangano, Totó, Sophia Loren y el propio director, Vittorio de Sica.
Seguimos nuestro callejear hasta llegar a la Piazza del Plebiscito y en seguida desembocar en el mar. 


Hay una terraza que nos está esperando para nuestro descanso previo a la comida y que dispone de una buena vista al mar con el Vesubio al fondo.
Y como hoy es un día especial porque celebramos un cumpleaños, hemos encontrado un bonito restaurante con vistas a la Bahía de Nápoles ¡¡y aire acondicionado!!


Aquí nos despedimos ya, pues tras la sobremesa solo quedará el desplazamiento al aeropuerto y el regreso a Madrid.
Hasta la próxima.

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